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ene 2008
Meretrices ambulantes y clases de pecadoras
Categoria Libros por elfotografociego a la 4:04 pm | Ningun Comentarios »

Felipe IV

“Había tres clases de prostitutas en la España del siglo XVII (sin incluir a las que se entregaban, no por lucro, sino por amor o liviandad): manceba que vivía maritalmente con un hombre; cortesana, asalariada con disimulo y de cierta categoría; y ramera, cantonera o buscona, la que era de todos y acechaba a los pasajeros desde las esquinas o cantones.

Estos títulos eran los oficiales, los que constaban en la legislación; pero en lengua vulgar y germanesca, las traficantes con su cuerpo eran designadas con los más variados vocablos, tales como cisne consejili, iza, urgamandera, coima, gaya, germana, marca, marquida, marquisa, maraña, pelota, pencuria, tributo, moza de partido, sirena de respigón, niña del agarro, etcétera.

A las de más baja condición se las llamaba golfas y rubizas. Las de categoría superior, que vivían solas he independientes en sus casas, sin escándalo, y recibían visitas de hombres de calidad, se les daba el nombre de mujeres enamoradas o mujeres de amor. Las rameras de más alcurnia llamábanse marcas godeñas, y solían ganar hasta cuatro o cinco ducados diarios.

A las mujeres equívocas que se achacaban por presunción de calidad de damas, siendo de condición humilde, se las llamaba damas de achaque. Vélez de Guevara alude a “damas de achaque, que quieren pasar en la corte con buen nombre y encarecer su mercadería”.
Pero las más corrientes denominaciones para designar a las ninfas del honor alquilado, eran las de tusonas y cantoneras.

Las tusonas o damas de tusón, constituían la aristocracia del oficio, como si dijéramos las modernas cocottes de alto capote; y se las denominaba de tal modo para determinar su preeminencia, así como entre las Órdenes militares ocupaban el primer puesto los caballeros del tusón o del toisón.

Las rameras gustaban de habitar preferentemente en poblaciones que tuvieran universidad o puerto, pues allí era más numerosa y fácil su parroquia.”

La mala vida en la España de Felipe IV, de José Deleito y Piñuela.


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