
Conocidos alquimistas y creadores de mejunjes son Zósimo de Panópolis, Roger Bacon, John Dee, Paracelso…
La principal preocupación de todos ellos era casi siempre referente a la ardua tarea de transmutar metales innobles en oro o, mejor aún si cabe, a directamente poder encontrar la llamada piedra filosofal. La mayoría acababan más bien jodidos de salud a base de tanto trapichear con mercurio, azufre y demás sustancias poco salutíferas. Sin ir más lejos Paracelso murió en extrañas circunstancias, no sin antes haber dejado un adecuado legado a la humanidad como es el Láudano, que venía siendo un preparado “medicinal” a base de vino, opio, azafrán, clavo, canela y otras sustancias, o su famoso Homúnculo, una especie de mini ser humano creado artificialmente.
La receta original para la creación del homúnculo descrita en su libro “La naturaleza de las cosas” venía a ser la a continuación descrita:
“Encierre durante cuarenta días en un alambique licor espermático del hombre, que allí se pudra y continúe a componerse en un recipiente lleno de estiércol de caballo, hasta que comience a vivir y moverse, lo cual es fácil de reconocer. Después de ese tiempo aparecerá una forma parecida a la de un hombre, pero transparente y casi sin sustancia. Si, luego de esto, se alimenta todos los días este joven producto, prudente y cuidadosamente, con sangre humana secreta (es decir una preparación alquímica roja), y se lo conserva durante cuarenta semanas a un calor constantemente igual al del vientre del caballo, este producto viene a ser un verdadero y viviente niño, con todos sus miembros como el nacido de la mujer, pero sólo más pequeño y al que llamamos un homúnculo. Es necesario educarlo con gran esmero y cuidados hasta que crezca y comience a manifestar la inteligencia.”
Los libros “Las moradas filosófales” y “El misterio de las catedrales”, ambos de Fulcanelli, son obras cumbres de la alquimia en las cuales se analizan e interpretan
Sobre grimorios, brujas y santa inquisición encontramos, sin ir más lejos, el “Malleus Maleficarum” (descarga aquí su traducción al castellano), un best-seller escrito en el siglo XV por los inquisidores dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger con intenciones claramente persecutorias de todo tipo de herejías, brujerías o malas mujeres en general, frases como: “cuando una mujer piensa por si misma, sólo piensa en cosas malas”, no dejan muy bien parada a ninguna dama.
Otro libro recomendable para adentrarse un poco en la historia de la magia negra y la hechicería es “Las Brujas y su Mundo” de Julio Caro Baroja.
Y por aquí podemos encontrar un listado con las sentencias de supuestos brujas y brujos Navarros juzgados por la inquisición.

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2 Comentarios:
marzo 27th, 2008 a las 15:02
Esos tales Heinrich Kramer y Jacob Sprenger son muy graciosos. Menos mal que a las mujeres nos da por pensar de vez en cuando aunque sean cosas malas (para algunos).
Sonrisas