Un inspector de Scotland Yard investiga unas extrañas muertes realizadas todas a base de succionar la sangre, por lo que decide pedir ayuda al ya típico profesor Van Helsing, Peter Cushing, para que le oriente en sus investigaciones. Al parecer Drácula, Christopher Lee, está detras de una secta satánica que pretende adueñarse del mundo y de la que forman parte destacados miembros del gobierno británico. Nada de esto llegará a ocurrir ya que, de todos es sabido, Drácula es un perdedor nato que suele acabar achantándose ante cualquier mindungui que se le presente con un buen par de estacas y algún que otro crucifijo.
Una de las últimas películas sobre vampiros que realizarón la parejita más famosa de la Hammer. Dirigida por Alan Gibson en 1973.
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