
Hace más de 40 años, cubierto por una sábana blanca, quedó en el arcén de una carretera el cuerpo sin vida de un mito inmortal, Jayne Mansfield. Sex-symbol de fulgurante ascensión, hizo de sus pronunciadas curvas el camino más recto hacia el éxito y del escándalo, el amplificador de su constante melodía de seducción, de su atolondrada ninfomanía y su compulsivo exhibicionismo. Nacida a imagen y semejanza de Mae West -aquella otra devoradora de hombres que presumía con descaro de que “cuando soy buena, soy muy buena; pero cuando soy mala, soy mejor”, Jayne Mansfield emprendió una carrera cinematográfica exenta de pudor aunque plagada de provocaciones. Saltando de los brazos de un amante a las rodillas de un magnate, entre el lujo y la ordinariez, rodeada de hombres musculosos y libre de cualquier prejuicio, la actriz fue esa tentación que siempre vive arriba, en la mente y los más íntimos anhelos de los hombres.
Disfrutando del sexo en los dos lados de la cama y posando de manera inaceptable incluso con sus propios hijos, Jayne Mansfield fue fugaz amapola antes de lucir un eterno crisantemo. El destino frenó en seco su vida en una carretera mojada. Tal día como hoy del año 1967, mientras viajaba hacia Nueva Orleans con su familia, su veloz automóvil se empotró violentamente contra un camión. Aunque sus hijos resultaron ilesos, entre el amasijo de hierros quedaron los cuerpos de su amante, su chofer y los dos minúsculos chihuahuas que la arrullaban con sus ladridos. En aquel macabro cuadro, el cuerpo de Jayne Mansfield aparecía decapitado en el arcén de la autopista. Alguien diría, desde el más negro sentido del humor, que por su mala cabeza.
The Wild Wild World of Jayne Mansfield es un documental mondo y de explotación entorno a la actriz de serie-b y sex-symbol Jayne Mansfield. Dirigido por Charles W. Broun Jr., Joel Holt y Arthur Knight en 1968.


El documental Kill The Artist examina la fina linea donde se para el arte y comienza la censura. Diversos artista como Richard Kern, Nick Zedd, Mike Diana, Jörg Buttgereit y Olaf Ittenbach han incurrido en delito o sido censurados debido a sus trabajos. Sexo, perversión, muerte… ¿es esto todavía arte o simplemente morbo polemizador y propagandístico?.
Kill The Artist revela como las medidas de legislación extremas y los críticos de arte manipulan la obra del artista hasta deformarla a su conveniencia.
Dirigido por Andreas Troeger en 2007.


Una joven mujer vaga por nueva york tropezando a su paso con diversas escenas y personajes representativos del panorama underground de la ciudad. Monólogos en Central Park (con Rick Aviles), trafico de prostitutas en el Chinatown de Manhattan, ceremonia de santería, visita a un club S&M… junto a un diverso número de performances de la mano de artistas como Joey Arias, Joe Coleman, Phoebe Legere, Karen Finley, Lydia Lunch y Ann Magnuson.
Este es el panorama que va encontrandose una joven a su paso por los diversos barrios y callejuelas de Nueva York, como representación clara del movimiento underground de la ciudad.
Documental mondo dirigido por Harvey Keith en 1988.


Un faquir ladino, un tipo zampándose una vajilla, marchantes de arte exclusivos, fotógrafos ye-ye, dramatizaciones nazis, mercadillo de mujeres por cortesía de contrabandistas musulmanes, nude parties, body paiting, extraños rituales “Satanico-Voodoo”, tortura japonesa, cabarets, peep shows, prostitución, vouyerismo de playa, surf, chicas, y un largo y desfasado etc. de escenas de lo más inverosímiles.
Ambos seudo documental, dirigidos por Lee Frost en 1966, están llevados con absoluto rigor informativo y máxima credibilidad (nótese el tono irónico de la frase), desvelándonos las actitudes y costumbres más weird de la cultura estadounidense y del resto de naciones Muy recomendables para su visionado con toda la familia.


Vladimir Petrovich Demikhov, fue un científico ruso conocido por sus trabajos pioneros en el transplante de órganos. Sus primeras pruebas consistieron en los transplantes de corazón y pulmones en animales, pero sin dudas su fase experimental más conocida es la que se sucedió entre 1930 y 1950, donde consiguió realizar el transplante de cabezas en perros.
En 1952 logró transplantarle exitosamente un corazón a un perro (adelantándose varios años al transplante del doctor Barnard), y obteniendo los que se considera el mayor éxito de la historia de la medicina rusa. Sin embargo, su experimento más notorio fue el transplante de cabeza que realizó en 1953, Demikhov, logró insertar la cabeza, hombros y patas delanteras de un cachorro al cuerpo de un mastín adulto. Después de la operación, los médicos observaron como el perro anfitrión sufría incluso un rejuvenecimiento. También se llegó a observar a ambos perros salivar y tener sed al mismo tiempo, pero desgraciadamente el animal murió varios días después del transplante, sin haber prácticamente disfrutado de su nueva vida de fama y gloria.
Durante los siguientes 15 años, Demikhov realizo otras 24 intervenciones similares, creando todo un ejercito de perros bicéfalos, pero ninguno de ellos vivió más de un mes. Todos murieron por problemas de rechazo de tejidos. Demikhov sentaría precedentes: el Dr. Robert White realizaría, años más tarde, similares trabajos con el transplante de cabezas en monos. En ellos se dedico a separar en el quirófano la cabeza de un desventurado mono de su cuerpo. Seguidamente unió la cabeza al cuerpo de otro mono, que previamente también había sido decapitado, en sustitución de la original. Al despertar, el simio se mantenía consciente, era evidente que todas sus funciones craneales se mantenían intactas, podía ver, mover los ojos y la boca, seguramente todos sus sentidos funcionaban a la perfección, pero no poseía control del cuerpo al que estaba pegado, pues no fue posible ni siquiera conectar uno de los nervios a la médula espinal. Todo el equipo de White celebró el logro acaloradamente, a excepción, quizás, del confuso mono.
Si bien los sujetos se encontraban vivos después del experimento, lo cierto es que la cabeza transplantada sufriera de trastornos tetraplégicos, ya que no se ha podido lograr desarrollar con éxito un método de reunir la espina dorsal en el cuerpo del huésped.
El documental “El primer transplante de cabeza”, que trata sobre todo este asunto, puede ser visionado aquí. También encontraremos de gran interes el soviético documental-propagandístico, “Experiments in the Revival of Organisms”.

El teclista y compositor Sun Ra (1914-1993) es un caso único entre los músicos de jazz. Nacido en Birmingham, aunque nunca tubo un certificado de nacimiento legal y él mismo afirmaba que procedía del espacio y que era un ser celestial. Tomado por loco y charlatán, tachado de tosco profeta y farsante empedernido, a Sun Ra le costó acallar todos esos veredictos para hacerse un lugar de privilegio en un mundo sonoro.
Sun Ra aprendió muy pronto a escribir música con un formato que permitía exhibir el talento individual de los miembros de su “Arkestra”, Por otro lado, Sun Ra fue el primer músico de jazz en tocar los teclados electrónicos (1956), el primero en intentar la improvisación colectiva con el formato big band, y su preocupación por el viaje espacial como objeto de sus composiciones se anticipó en más de 15 años a grupos como Weather Report. Y todo esto por parte de alguien que incluso rehúsa citar a la tierra como su planeta natal y prefiere decir que ha llegado de Saturno. Como Sun Ra explicó una vez, “Nunca quise ser parte del planeta Tierra, pero estoy obligado a estar aquí, así que todo lo que hago por este planeta es porque el Amo-Creador del Universo me obliga a hacerlo. Pertenezco a otra dimensión. Estoy en este planeta porque la gente me necesita”.
En los años 40, Sun Ra se convirtió en arreglista de shows en el famoso club nocturno de Chicago, el Club DeLisa, y tocó con la banda dirigida por Fletcher Henderson. Henderson era el arreglista de la Benny Goodman Orquestra a la vez que de la suya propia, y fue una gran inspiración para Ra, animándole a seguir escribiendo. A principios de los 50, las composiciones más radicales de Ra pudieron ser tocadas por sus propios grupos, que llevaban vestuarios exóticos e instrumentos inusuales.
Sobre 1955, en Chicago, Le Sony’r Ra se había convertido en “Le Sun Ra” o Sun Ra, líder de la Solar Arkestra que también ha sido conocida por muchos otros nombres como la Myth-Science Arkestra, la Solar Myth Arkestra y la Omniverse Arkestra. Además de los saxofonistas Gilmore y Allen, la banda se enorgullecía de un buen número de músicos que han contribuído enormemente al jazz, como el bajista Richard Davis, el trombonista Julian Priester, el batería Clifford Jarvis, y el músico de viento James Spaulding. La Arkestra propiamente dicha comenzó como lo que se pensaba era una big band de hardbop -algo en sí mismo extraño- en los clubs Grand Terrace y Birdland, pero pronto empezó a incluir improvisaciones libres. Como tal, fue una influencia capital en los emergentes músicos de jazz de vanguardia de Chicago, como Muhal Richard Abrams, Henry Threadgill, y el Art Ensemble of Chicago.
Desde sus comienzos, la música de la Arkestra estuvo imbuida por la filosofía única de Ra, un sorprendente híbrido de ciencia ficción de la era espacial y los rituales cosmo-religiosos del Antiguo Egipto. Esta filosofía se encarnaba visualmente en los trajes llenos de color, las capas imitando a metales y los gorros espaciales que llevaba la banda -la única orquesta de jazz que llevaba un sastre en sus giras- y en la presentación en el escenario que normalmente incluía varios bailarines, buena cantidad de cantos en grupo (“Viajamos por el espacio/de planeta a planeta”) y, por lo menos, un recorrido de toda la banda en fila a través del público.
En 1960, Sun Ra trasladó su base terráquea a Nueva York, y en 1968 se asentó en Filadelfia. En ambas ciudades, como previamente en Chicago, la banda vivió y trabajó como un colectivo, con el núcleo principal compartiendo su cuartel general con el líder y asumiendo el papel de cosmo-amigos del maestro. Durante todos los años 60, Sun Ra continuó grabando para su deliberadamente mal distribuido sello Saturn y también en varias compañías europeas, a la vez que iba de largas giras que aumentaban la fama de sus actuaciones en directo. En años más recientes, Sun Ra ha vuelto gradualmente a la música del pasado cercano, aunque siempre filtrados a través de su deliciosamente descentrada perspectiva.
En una entrevista para la revista Jazziz, Sun Ra recordaba “La gente creía que yo era una especie de chiflado con mis charlas sobre el espacio exterior y los planetas. Todavía hablo sobre ello, pero ahora los gobiernos gastan millones de dólares en ir a Venus, Marte y otros planetas, así que ya no es una chifladura hablar sobre el espacio”.
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La película “Space is the place” que aquí se trata, fue dirigida, en 1972, por John Conley y está protagonizada, como era evidente, por el propio Sun Ran. El asunto en si, viene a ser una especie de autobiografía, mezcla entre blaxploitation y Sci-fi y en donde Sun Ra le da por retornar a la tierra para combatir en favor de la raza negra. Los efectos visuales, la línea argumental conspiratoria y el afilado mensaje apocalíptico hacen que el film resulte atractivo desde el primer momento, todo esto sin contar con la excelente banda sonora.
En 1959 Edward O. Bland filmo en Chicago “Cry of Jazz”. Un experimento compositivo y de alto contenido político con la banda de Sun Ra, en donde el Jazz y la historia de la America más afroamericana son el hilo conductor de todo el metraje.
En 1981 Robert Mugge dirigió el documental sobre su vida y obra, “Sun Ra: A Joyful Noise”.
En esta dirección se puede descargar el disco que compuso en 1966 para la promocionar la popular serie de aquella época, Batman and Robin.


Crazy Horse de Paris es un famoso carabet fundado en 1951 por el suicida Alain Bernardin y ubicado en el sibarítico “triangulo de oro” parisino. Todos sus números de strip-tease son absolutamente chic, estando milimétricamente cuidados en lo que ha iluminación y sofisticación estética se refiere.
En 1977 en propio Bernardin, dirigió una película homónima sobre los entresijos del club.
El DVD “Crazy Horse – Le Show”, hace un recorrido por 12 de sus funciones más representativas y aclamadas.


Para quien no aún no lo conozca, Joel-Peter Witkin es uno de los más controvertidos fotógrafos estadounidenses de nuestra era. Su trabajo consiste principalmente en plasmar en fotografía versiones de grandes obras de la pintura clásica, dándole, claro esta, su propia visión anómala y grotesca de los mismos. Para ello, se dedica a visitar países más permisivos con el uso y abuso de cadáveres y personas vivas, ya sean tullidas, malformadas o simplemente marginales, como forma de expresión artística.
El documental L’image indélébile fue editado con motivo de la exposición del 2002 “The Mystery of Presence” realizada en Nueva York. En el se desvela el sistema de trabajo y creación que el autor utiliza para llevar acabo sus obras.
Con doblaje en castellano, podemos encontrar un documental de escasos 20 minutos emitido por TVE-2, hace ya algún tiempo. Puede bajarse para su visionado aquí.
Diverses galerías del autor aquí, alla y aca.
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“El sadomasoquismo atrae a la gente más avanzada y más atrasada. Con el rollo sexual puedes llegar a un estado de alteración. Pero cuando desemboca en orgasmo, no puedes descubrir que hay un éxtasis mayor más allá del éxtasis. Sin el sexo, no podrías llegas hasta allí, pero tienes que ir más allá, retroceder hasta el cuerpo inconsciente que siente, el cuerpo líquido, el kinoacha… el erotismo es la mejor manera posible de llegar a Dios, de entrar en otro mundo. Sin la excitación sexual, sería imposible que escapásemos de la condición humana. Pero si nos quedamos parados en eso, entonces se convierte en una limitación- Si lo llevas al límite, y niegas el orgasmo físico, haces un uso constructivo de la energía sexual.
En la cultura occidental, la gente es tan consciente del cuerpo que no sabe que sólo están viviendo en él. El único momento en que puedes empezar a darte cuenta es cuando empiezas a perforarlo, a tatuarlo, a jugar con él, a modificarlo. Es el único momento en que puedes empezar a descubrir quien eres En ese breve instante en que la aguja está atravesando tu piel, puedes alcanzar la comprensión de quién eres. La aguja atraviesa mi cuerpo, pero no me atraviesa a mí.
Vivimos en el estado más bajo de conciencia en el que se puede vivir, especialmente en la cultura occidental. La generación del “yo” vive en el estado inferior con toda la concentración en lo externo, y sin sensación de tener en el cuerpo nada más que el cuerpo. Completamente perdida. Creo que estamos en medio de una revolución. Una silenciosa revolución individual.
Hay gente supuestamente primitiva que está muy avanzada. Porque tengan una tecnología distinta a la nuestra no significa que no estén por delante de nosotros en muchos sentidos
Estamos fundiendo ciencia y tecnología. Si escuchamos la verborrea de los mejores físicos de hoy en día, están llegando al punto en que hablan de forma parecida a como hablaban los alquimistas. Hemos llegado al punto en que podemos sintetizar magia, tecnología y ciencia.”
Extractos de la entrevista a Musafar realizada por Kristine Ambrosia y Joseph Lanza.
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Nacido en 1930, Faquir Musafar es hoy en día considerado el padre del movimiento llamado Modernos Primitivos e inspirador de exitosas publicaciones como Re/Search o Body Play, editada esta última por el propio Musafar. Ya sea por motivos religiosos, filosóficos o meramente oportunistas, el caso es que Musafar, al igual que el similar performance Stellarc, actualmente se dedica a la exhibición de “rituales místicos” de modificación/perforación corporal y a impartir clases didácticas y seminarios sobre el asunto.
El documental Dances Sacred and Profane nos narra los origines y actuales vicisitudes de Musafar. El fotógrafo de lo freak Charles Gatewood conduce todo el hilo argumental y aporta parte de su trabajo para la realización, en 1985, de este documental.


¿Qué ocurre cuando nuestro cuerpo muere?, ¿qué trato le es dado?, ¿hasta que punto es perturbado?. El documental Der Weg nach Eden nos muestra el trabajo de un medico forense y su cotidiana relación con la muerte. Una diferente, y acostumbrada, visión de la vida a través de la muerte.
Dirigido con bastante rigor por Robert-Adrian Pejo en 1995. Existe sobre el mismo tema, pero más a la española, el documental Cada ver es… realizado en 1981 por Ángel García de Val, y aparte también podremos encontrar el corto de ficción Aftermath de Nacho Cerda.
