
Los representantes de dos discográficas danesas se pelean por contratar a la cantante del momento. Uno de los representantes, secundado por dos torpes secuaces, secuestra a su competidor. La historia se les complicará cuando entre en acción el hermano torpe del secuestrado. Película erótica Danesa, en danes I Tvillingernes tegn, de una serie dedicada a los signos zodiacales, de espíritu picaresco y humor a lo Benny Hill. Una de las más recomendables de todas las realizadas.
Dirigida por Werner Hedman en 1975.


Tras el asesinato de su esposa, el rockero Roddy Usher es internado en la clínica del Dr. Calahari donde es sometido a terapia de electro-shock y otras lindeces. Todo ello desembocará en una serie de bizarras alucinaciones.
Una de las últimas películas, dirigida en 2002, de Kenn Russell, con una actualizada visión del relato de Poe llevado a un barroquismo desmesurado con unos consecuentes pobres resultados.


Joe Kolaloka es el héroe, un pistolero abstemio que en su lugar toma limonada KolaLoka. El sobrio Joe llega a un pueblo donde los hombres toman whisky, pelean todo el tiempo, hacen apuestas y se baten a duelo. El dueño del bar y más tarde su hermano perdido son los villanos. A su llegada, Joe encuentra en el bar a un padre evangelista con su hija tratando de hacer que los ebrios pobladores abandonen el acohol. Joe se enfrentará a los villanos, tratando de erradicar el consumo de whisky, junto a la familia evangelista, y promover el consumo de KolaLoka, que como se encarga de aclarar, es lo que lo mantiene saludable y le da su puntería legendaria.
Delirante parodia de los westerns de Hollywood, con todos los clichés del género, desde la bailarina de saloon con corazón de oro, hasta la toma del ocaso para cerrar la historia, pasando por los bandidos enmascarados y los buenos muy buenos contra los malos muy malos. El film fue un éxito crítico en todo el mundo, incluido Estados Unidos, en el momento de su estreno comercial. Los protagonistas masculinos eran estrellas muy populares de la opera de Praga y la figura femenina, Olinka Berova, se convertiría posteriormente en la exótica “Brigitte Bardot checoslovaca”.
Dirigido por Oldřich Lipský en 1964.


Sin dialogos y realizada a base de fragmentos. Amer narra diversos fragmentos en la vida de una serie de mujeres sibilinas.
Thriller psicológico y experimental a imitación de los Giallo Mario Bava o Dario Argento. Los placeres de esta película son casi exclusivamente estéticos.
Dirigida por Helène Cattet y Bruno Forzani en 2009.


El trabajo cinematográfico de Ulrike Ottinger juega constantemente con mezclas híbridas de diversos géneros, asombradas escenografías y una sabia utilización de técnicas narrativas no lineales. La ambigüedad llena el universo personal del la directora alemana. Su iconografía visual es exuberante, perturbadora y extremadamente singular, casi excéntrica, llegando a menudo al exceso y a los límites de lo grotesco, pero todo ello teñido por su ingeniosa ironía.
Las películas de Ulrike Ottinger, que algunos historiadores del cine han incluido dentro de la categoría de cine queer, proponen una renegociación de la subjetividad y superan los debates habituales sobre género y sexualidad de la teoría feminista tradicional. Como muchas películas queer, su trabajo también concede importancia a temas como el placer visual, el exceso y la fantasía, y deja que el espectador siga y disfrute de todas las posibilidades de la narración. No obstante, a pesar de la ilusión de continuidad y/o unidad que a veces experimentamos viendo sus filmes, Ottinger va creando tableaux vivants y sagas episódicas que van más allá de las posibilidades de la performance y la representación del género. Sus películas son un híbrido entre ciencia, ficción, películas de aventuras, documental y fantasía, que se entretejen en complejas narraciones no lineales.
En la obra de Ottinger la realidad es solo un aura. Cada imagen es una sorpresa y los filmes funcionan como subtexto de diferentes temas, desde los prejuicios sociales hasta el ostracismo, desde los rituales de poder a la muerte. Su reapropiación de la estética del narcisismo desde un discurso feminista hace su obra muy inusual y enormemente diferente de muchas películas hechas por mujeres, por lo general documentales centrados en cuestiones propias del universo femenino: maternidad, prostitución, racismo o explotación económica.
Freak Orlando (Ulrike Ottinger, 1981) es según algunos críticos su película menos accesible, incluye una amplia corte de extraños personajes y funciona casi como una road movie ahistórica. Son composiciones escenificadas teatralmente donde en ocasiones se juega con viejas formas revestidas elegantemente con materiales de última generación. Descripciones verbales, recuerdos visuales y una fuerte sensibilidad pictórica y sinestética se unen para construir “cuadros” de paisajes, habitaciones, ambientes y escenas. Imágenes delirantes y figuras lujosamente vestidas (muchas veces por la ex-compañera de Ottinger, la diseñadora Tabea Blumenschein) destacan contra fondos tan diversos como paisajes industriales, costas escarpadas o la taiga de Mongolia.
Entrevista realizada en 2001 aquí, junto a su filmografía que encontraremos aquí.


Un joven fotógrafo mal acostumbrado al éxito se enamora de la fotográfica fortuita de una desconocida. Rastreara la ciudad de palmo a palmo para encontrarla y conquistarla mediante galanteos.
Comedia romántica para televisión ambientada en los coloristas años 70 y protagonizada por Anna Karina. Todas las escenas musicales están escritas por Serge Gainsbourg, dándole algo más de solidez al film.
Dirigida por Pierre Koralnik en 1967.


Un joven poeta quiere hacer de su suicidio un acto público. Sus subversivas intenciones serán rápidamente diluidas, revelándose una tentativa desesperada de buscar atención por medio de la celebridad.
El título del film viene de Heróstrato, un joven helenístico que le dio por prender fuego al templo de Artemisa en Efeso.
Esta avant-garde britanica es la única película que dirigió el australiano Don Levy allá por el año 1967.


F.M. Einheit, William Rice, Christiane Felscherinow, Britzhold Baron De Belle, Matthias Fuchs, William S. Burroughs o Genesis P-Orridge participan en este experimento audiovisual que analiza el poder de la música Muzak (música ambiental de los aeropuertos, supermercados, hilos musicales de salas de espera). Su protagonista, FM, despierta un día con la sensación de que el Muzak está diseñado para alienar y controlar el cerebro de las masas. También piensa que esta música envía mensajes subliminales que pueden paralizar el pensamiento crítico. A raíz de este despertar visionario, FM baja a una hamburguesería y allí registra el sonido ambiental para comenzar a hacer experimentos en su casa y conseguir un aparato que contrarreste todas estas señales acústicas.
El valor de esta película, aparte de los escarceos de William S. Burroughs o Genesis P-Orridge, reside en la profunda crítica que se hace al sonido cómo tecnología de control social. Decoder es un claro ejemplo de aplicación de estas teorías y una crítica inteligente a los mecanismos de control social.
Escrita y producida principalmente por Klaus Maeck, y dirigida por Muscha en 1984.


Grotesca, explosiva y desenfrenada, pero también sorprendente, “didáctica” y desafiante de todo tabú. Cada una de las facetas de la cultura humana es explorada, desde al amor con enanos, esclavitud sexual, burdeles del este, burdeles del oeste, burdeles en general, cirugía canica, caza tribal, paletos de pueblo, mercado negro, marihuana, lesbianismo, travestismo, bondage, etc.
Exploitation italiana narrada por Boris Karloff, que, ciertamente, no despunta demasiado respecto de anteriores o ulteriores mondos.
Dirigida por Roberto Bianchi Montero y Albert T. Viola en 1964.


Trabajo experimental y surrealista del algo desconocido pero más o menos reconocido, al menos en Grecia, Nikos Koundouros. La película es un absoluto viaje psicodélico donde la película y el rodaje se mezclan, con regularidad el equipo aparece en escena, la fina línea entre arte y artista se diluye, y la inclusión de sonidos musicales a cargo de Aphrodite’s Child y un jovenzuelo Vangelis, acaba dándole al film un decididamente aspecto bizarro.
Una repetida inspección del metraje resulta indispensable para su adecuada asimilación.
Dirigida por Nikos Koundouros en 1967. Algunas de sus otra películas algo más conocidas son Mikres Afrodites (1963) y O dragos (1956).
